¿Cuál es tu peso ideal?

Durante décadas se le ha dado tanta importancia a la cifra del peso que ha llegado a generar tales problemas de insatisfacción corporal que hemos tenido que llegar casi al punto contrario: ¡dejar de hablar de peso!

El peso, es una medida de expresar numéricamente cómo cambia tu cuerpo, y si cambia. De forma constante, algo que nos cuesta aceptar. ¿Cuál es el problema? Que esta forma de cuantificar el cambio, no representa si es mejor o peor.

Si entraste en el mundo de las dietas hace años, seguro que te macharon con el peso. Desde hace unos años, ha sido el porcentaje de grasa lo que más te hemos señalado los profesionales a la hora de marcar objetivos. Pues realmente la grasa es lo que define si hay sobrepeso/obesidad y su localización va a determinar (y mucho) lo comprometida que está tu salud.

No podemos achacar todos los problemas de salud al peso de alguien, pero está claro que la obesidad aumenta la inflamación en el organismo, que no favorece a nadie.

Una de las primeras entradas que dedicaba al blog iba en relación a la estigmatización del peso. Tenemos que tener cuidado en cómo nos dirigimos a alguien y cuidado en cómo uno mismo se habla. En caso de tener que mejorar en este sentido, hazlo con cariño y autocuidado, no con odio.

Y volviendo a retomar objetivos, en línea a esto, no cometamos con la grasa el mismo error que cometimos con el peso. Dejemos de una vez de aislar parámetros.

 

Vamos a poner las cosas en su sitio. El peso es la suma de todos los compartimentos del cuerpo: grasa, masa ósea, masa muscular, órganos (pulmones, corazón, riñones, cerebro, hígado, aparato digestivo…) y agua corporal. Pocas veces conseguimos una bajada o subida de peso aislada de aquello que queremos (generalmente bajada grasa, subida músculo).

Si has estado trabajando en este cambio, ¿has machacado tu cuerpo para conseguir un determinado peso o porcentaje de grasa sin tener en cuenta si lo que hacías para conseguirlo realmente te perjudicaba? Se nos pasa por alto tener en cuenta la masa muscular. El músculo es un gran aliado para nuestra capacidad funcional, metabólica e inmunológica. Pero esto nos da para otro post que prometo que llegará.

ENTONCES, ¿CUÁL ES MI PESO IDEAL?

El peso ideal por definición del Manual Básico de Nutrición Clínica y Dietética es: “aquel que, en relación con la estatura, se asocia con la más baja mortalidad y el menor riesgo cardiovascular y metabólico para ese paciente”.

Si nos llevamos esto al significado que tú le estas intentando buscar, lee esto:

  • deja de calcular tu peso ideal en este sentido. Este dato técnico nos sirve cuando se hace un trabajo puramente clínico (me refiero a centros  hospitalarios/residencias) para hacer cálculos de requerimientos energéticos en pautas de nutrición artificial (nutrición enteral y parenteral).

  • deja de definir tu peso ideal según tu altura.

Te preguntarás: ¿entonces cómo lo sé? Cuando me preguntáis en consulta cuál sería tu peso ideal, te invito a hacer tu propia reflexión con la respuesta que siempre doy: ¿hay algo más ideal que sentirse activo, con energía para cubrir el día, buen estado de salud, satisfacción corporal y una vida social que te complace?

Encuentra el equilibrio entre estos puntos y sabrás cual es tu peso ideal.

Si te estás planteando un cambio en este sentido, hazte las siguientes preguntas clave:

  • ¿Llevo una buena alimentación?

  • ¿Llevo un buen nivel de actividad física de acuerdo a mi edad?

  • ¿Mi círculo social y las actividades que comparto es el entorno que va en sintonía con la vida que quiero llevar?

  • ¿Me siento satisfecho con mi cuerpo o siento incomodidad en este sentido?

Ten en cuenta las esferas que influyen en tu peso: equilíbralo y muévete buscando una mejora real de tu salud.

Si de las preguntas que te he planteado la respuesta a todo es sí, lo más probable es que no hayas pensado nunca en modificar tu peso. Si en algo has contestado que no, seguramente por ahí tienes que empezar a trabajar. Obviamente en cada uno de estos puntos hay muchísimos factores que influyen.

Si necesitas revisar tu caso personalmente, no dudes en pedir asesoramiento a profesionales con los que sientas confianza y conexión para tratar esto.

Espero que este texto te haya servido para traer un poco de tranquilidad a tus dudas y un foco real al cambio que estás buscando.

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